Proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia, Bogotá, Colombia

3 noviembre, 2016

En el marco de un esfuerzo a nivel nacional por potenciar las competencias ciudadanas de los alumnos en el contexto de un pasado de conflicto interno, Bogotá implementa el Proyecto de educación para la ciudadanía y la convivencia (PECC) que busca la formación de sus alumnos como ciudadanos críticos y activos. Sin descuidar la garantía de condiciones básicas de seguridad, el PECC combina herramientas para la integración curricular de los contenidos con el financiamiento de proyectos de transformación de la realidad en las comunidades educativas [1].

En el marco de un esfuerzo por consolidar la paz después de una larga historia de conflicto interno, Colombia viene trabajando en la promoción de la ciudadanía democrática y la convivencia pacífica a través de la educación desde hace al menos dos décadas.

Este esfuerzo llegó con más fuerza a las vías clásicas de intervención de la política educativa cuando en 2003 se definieron Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas, que definieron un currículum común para todas las escuelas, y se incluyó su evaluación en las pruebas nacionales SABER. Ambas medidas hicieron del caso colombiano un ejemplo de innovación en materia de política de educación ciudadana que se destacó a nivel regional (Rivas, 2015).

Bogotá, la capital del país, se hizo eco de estos esfuerzos nacionales desde una impronta propia que “dialoga, comparte y construye de manera crítica y reflexiva, el enfoque que en las dos últimas décadas se ha implementado en el país” (Secretaría de Educación de Bogotá, 2015, p. 18): en 2012 creó el Proyecto de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (PECC), que define e integra todas las líneas de acción del distrito en materia de educación ciudadana.

Partiendo del reconocimiento de los avances a nivel nacional, el Proyecto se planteó como una forma de complementar y trascender su enfoque, con especial “dedicación a los temas de convivencia escolar y solución de conflictos”, tal como explica Deidamia García, Gerente del PECC entre 2012 y 2016. En sus palabras, “una formación en ciudadanía tenía que ir más allá” e incorporar con mayor énfasis la promoción del “empoderamiento ciudadano y la construcción de una ciudadanía con agencia política y sentido de comunidad” (Secretaría de Educación de Bogotá, 2015, p. 11), objetivo que el PECC asumió como propio. Además, recogió los aprendizajes y avances del distrito, y buscó articular y cohesionar las iniciativas que antes se encontraban atomizadas.

Siguiendo esta doble lógica de reconocimiento de los avances consolidados y búsqueda de desafíos propios del contexto distrital aún pendientes de ser abordados, el PECC partió de un diagnóstico específico sobre lo que ocurría en sus escuelas: la ECC (Educación para la Ciudadanía y la Convivencia) no era entendida por las escuelas bogotanas como un componente fundamental de la calidad educativa, sino más bien como un contenido accesorio cuya transmisión correspondía más a agentes formadores no escolares (como la familia) que a la escuela.  Además, se identificó un bajo nivel de sistematización e integración de los procesos de ECC en las escuelas.

Foto: APPlicate Caja de Herramientas para la Ciudadanía y Convivencia

Foto: APPlicate Caja de Herramientas para la Ciudadanía y Convivencia

Este diagnóstico se tradujo en cuatro objetivos o “apuestas” que definirían las estrategias del Proyecto: (1) la apuesta por el enfoque integral de la ciudadanía y la convivencia, es decir, por la nivelación de la importancia de estos saberes a la par de los contenidos disciplinares tradicionales; (2) la apuesta por la integración curricular, que derivara en un abordaje transdisciplinar y experiencial de los saberes ciudadanos y para la convivencia; (3) la apuesta por la generación de cambios pedagógicos en la educación política de los alumnos, que permitieran su empoderamiento y movilización a partir de la re-significación crítica del concepto de poder y el desafío de sus dinámicas tradicionales establecidas; y (4) la apuesta por la convivencia y construcción de relaciones armónicas en la escuela, donde las relaciones se apoyen en el reconocimiento del otro y en la valoración de la diferencia, de manera tal que los conflictos se conviertan en “oportunidades para construir acuerdos y generar transformaciones” (Secretaría de Educación de Bogotá, 2014, p. 11).

En el plano curricular, el PECC adoptó un enfoque centrado en capacidades ciudadanas, que se distingue del de competencias priorizado en el nivel nacional. En lo pedagógico, el Proyecto definió una serie de principios: (1) relaciones pedagógicas horizontales; (2) partir de las necesidades, intereses y potencialidades de los niños, niñas y jóvenes; (3) unir la reflexión y la acción, como forma de propiciar transformaciones de la realidad; (4) asumir la realidad como compleja y concreta a la vez; y (5) trascender la escuela como espacio de aprendizaje. Para llevarlos a la práctica, el PECC adoptó la metodología de la Reflexión-Acción-Participación (RAP), que se materializa en una secuencia de cuatro momentos pedagógicos: (1) el “diálogo de saberes”, que consiste en una lectura conjunta, dialógica y crítica de la realidad de cada comunidad educativa; (2) “pensarse y pensarnos”, donde la comunidad valora sus propios intereses y fortalezas para trabajar sobre esa realidad; (3) “reconstruyendo saberes”, momento en que se condensan los saberes colectivos para transformarlos en aportes concretos; y (4) “transformando realidades”, momento final en que se acuerdan, planifican y ejecutan acciones de transformación de la realidad.

Sobre la base de este diagnóstico y desde este marco pedagógico descrito, el PECC desarrolló cuatro líneas estratégicas de intervención. La primera tiene como protagonistas a los PIECC (Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia): son herramientas en el marco de las cuales la escuela reflexiona sobre sus acciones en materia de ECC. La reflexión es orientada por una metodología secuenciada, y es tanto retrospectiva como prospectiva.

El PIECC invita a la escuela a reconocer las acciones —en muchos casos, fragmentadas— que venía realizando en la materia, tanto por iniciativa propia como por parte de organizaciones o entidades externas a la escuela; y a proyectar objetivos y líneas de acción para fortalecer y renovar el compromiso institucional con la formación de la ciudadanía activa. Así, los PIECC son la herramienta integradora que articula, ordena y da sentido a todas las acciones que la escuela realiza en relación con la promoción de la ciudadanía y la convivencia. En ellos se integran en el nivel escolar las otras tres líneas de acción: INCITAR, RIO y Gestión del Conocimiento.

INCITAR (Iniciativas Ciudadanas de Transformación de la Realidad) es una línea que provee financiamiento y asistencia técnica y pedagógica a proyectos de desarrollo socio-comunitario elaborados por miembros de la escuela y su comunidad para transformar su entorno en áreas como medioambiente, género y sexualidad, discriminación, conflicto, convivencia, cuidado de la salud, entre otras.

En línea con los principios pedagógicos transversales a todas las acciones del PECC, “las INCITAR se construyen desde la horizontalidad”, lo que implica que “todas y todos tenemos saberes que dialogan en la construcción del conocimiento colectivo, sin jerarquías ni privilegios” (Secretaría de Educación de Bogotá, s.f.). El componente tiene un doble objetivo: el empoderamiento de las comunidades educativas, promoviendo que se movilicen a favor de su propia transformación; y la mejora de sus condiciones de vida y convivencia. Así, INCITAR desafía la lógica escolar tradicional, al tomar la escuela “como contexto con capacidad para convocar a una comunidad, como medio para esta convocatoria, y como escenario que permite a los sujetos experimentar lo público y la ciudadanía” (PNUD Colombia, 2015, p. 111). Una estrategia similar a esta puede encontrarse en Perú, que implementó el concurso “Ideas en acción” con el fin de potenciar procesos similares.

RIO, “Respuesta Integral de Orientación Escolar”, es una línea centrada específicamente en mejorar las condiciones de convivencia y seguridad en la escuela y su entorno. Consiste en acciones de formación (en resolución de conflictos y otras capacidades relacionadas con la buena convivencia); de prevención (orientadas a generar mecanismos de detección temprana de potenciales problemas de convivencia); y de protección (intervenciones integrales para la restitución de derechos vulnerados a los estudiantes).

En este marco, se aumentó un 25% el personal de los equipos de orientación escolar; y se implementó el Sistema de Alerta Temprana, para el registro y reporte de casos de vulneración de derechos y situaciones de riesgo. También se crearon las Unidades Móviles de Atención a Situaciones Críticas, integradas por equipos interdisciplinarios de las ciencias sociales y humanas, que acuden a las escuelas ante situaciones críticas, apoyando la labor de los orientadores escolares. Estas acciones contribuyen a la creación de climas escolares más saludables, tanto por disminuir el malestar de los alumnos, como por atenuar la sensación de desgaste en la que muchas veces se hallan los docentes, desbordados ante la necesidad de tener que llevar adelante tareas de cuidado y protección además de su función pedagógica.

Gestión del Conocimiento es la línea que promueve la integración curricular de la ECC, partiendo del diagnóstico de que se hace necesario reforzar el componente de construcción de la ciudadanía crítica, no lo suficientemente enfatizado por los Estándares Curriculares Nacionales (Mejía y Parafán, 2006; citados en Secretaría de Educación de Bogotá, 2014). Esta estrategia se materializó en varios dispositivos. Uno de ellos es la “caja de herramientas”: materiales impresos y digitales (guías didácticas, lineamientos pedagógicos y textos para la reflexión) que buscan acompañar la integración de los contenidos de educación ciudadana en el currículum. Otro es el componente de formación, que trabaja con directores para convertirlos en multiplicadores de acciones de ECC en sus escuelas y comunidades; y que lideró la construcción del Plan de Formación Docente en Educación para la Ciudadanía y la Convivencia.

Otro de los componentes del PECC, también enmarcado en la estrategia Gestión del Conocimiento, es la evaluación de aprendizajes y capacidades en convivencia y ciudadanía a través de las pruebas SER, creadas en Bogotá como complemento de las evaluaciones nacionales SABER. Las SER, que también evalúan arte y bienestar físico, se aplican en las escuelas bogotanas de jornada completa (alcanzan a cerca de 62.000 estudiantes) desde 2015 (su instancia piloto comenzó a fines de 2013), a través de alianzas con universidades. Son, también, un insumo clave para la evaluación del PECC.

Foto: APPlicate Caja de Herramientas para la Ciudadanía y Convivencia

Foto: APPlicate Caja de Herramientas para la Ciudadanía y Convivencia

Juntas, estas estrategias convierten al PECC en una política pública destacada en materia de educación ciudadana, que la potencia atendiendo varios nudos críticos en simultáneo. Mientras que asegura condiciones de convivencia y bienestar escolar (estrategia RIO), apoya procesos de mediación pedagógica de los contenidos de la ECC (estrategia Gestión del Conocimiento) y promueve el empoderamiento las comunidades educativas (estrategia INCITAR). A su vez, provee una herramienta para que las escuelas procesen estas intervenciones y las integren, junto con acciones previas, en proyectos institucionales con identidad propia (estrategia PIECC). Todo esto es atravesado por un marco pedagógico-metodológico que favorece y robustece el sentido de este proceso de integración, ya implementado en el 95% de las escuelas del distrito.

Los objetivos y acciones del PECC se potencian a través del Portal de Ciudadanía y Convivencia[2], una plataforma digital que reúne todos los recursos del Plan y se propone como espacio virtual de encuentro y trabajo colaborativo entre docentes. También se potencian en la articulación con otras líneas de política, como es el caso del programa de escuelas de jornada completa del distrito. La ampliación horaria permitió implementar los contenidos de la ECC de forma transversal en todo el currículum, y así constituir una masa crítica de escuelas en las que aplicar las pruebas SER de convivencia y ciudadanía.

Si bien no han sido publicados datos cuantitativos sobre el impacto del Plan, sus resultados pueden comenzar a percibirse a partir de la evaluación de la estrategia INCITAR conducida por UNESCO-PNUD (PNUD Colombia, 2015). Han recogido percepciones de los distintos actores escolares (estudiantes, docentes y padres de familia), que revelaron un acuerdo generalizado sobre que INCITAR es un programa “excelente” que logra transformaciones, así como sobre que la iniciativa debe continuar. En particular, los alumnos declararon haber aumentado su motivación, aprendido en materia de valores y convivencia, haber adquirido destrezas “extracurriculares” y habilidades de manejo de proyectos. También la mayoría acuerda que mejoraron los niveles de convivencia en sus entornos escolares.

A la hora de entender estos resultados, merecen ser destacados una serie de factores fundamentales identificados por los propios equipos del PECC: “voluntad política, al poner al ser humano en el centro de las preocupaciones del desarrollo en la ciudad; voluntad administrativa que se expresa en una decidida asignación presupuestal; voluntad pedagógica y técnica para articular todas las acciones de la escuela bajo un horizonte de sentido común; y disposición del talento humano para acompañar a los colegios y territorios en el camino de la formación ciudadana y de la convivencia” (Secretaría de Educación de Bogotá, 2014, p. 22). A fines de 2015, el PECC alcanzaba 345 escuelas en Bogotá.

Referencias

PNUD Colombia. (2015). Valoración integral de la estrategia Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (INCITAR). Bogotá: Autor.

Rivas, A. (2015). América Latina después de PISA. Lecciones aprendidas de la educación en siete países (2000-2015). Buenos Aires: CIPPEC, Natura, Instituto Natura.

Secretaría de Educación de Bogotá. (2014). Documento Marco. Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (ECC). Bogotá: Autor.

Secretaría de Educación de Bogotá. (2015). Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (ECC). Bogotá: Autor.

Secretaría de Educación de Bogotá. (s.f.). Iniciativas Ciudadanas de Transformación de Realidades (INCITAR). Bogotá: Autor.

Para continuar explorando

Secretaría de Educación de Bogotá. (2016). Cerrando brechas. Historias de una educación que transformó vidas. Bogotá: Autor.

Secretaría de Educación de Bogotá. (s.f.). Gestión del conocimiento. Bogotá: Autor.

Secretaría de Educación de Bogotá. (s.f.). Respuesta Integral de Orientación Escolar (RIO). Bogotá: Autor.

Secretaría de Educación de Bogotá. (s.f.). Planes Integrales de Educación para la Ciudadanía y la Convivencia (ECC). Bogotá: Autor.

[1] Agradecemos los aportes de Deidamia García, Gerente del PECC entre 2012 y 2016, en el proceso de elaboración de este caso.

[2] http://ciudadania.educacionbogota.edu.co/

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